L ‘ ART DE SOBREVIURE

Fotografia de Jonay Cogollos. Empatia voluntaria. Novembre 2024

L ‘ art de sobreviure.


És temps de supervivència. El art de poca ajuda és.

Me n’adone de la inutilitat de tot allò que creem i creiem. Al igual que la Fe, la crua realitat es infalible. Sembla que Deu ha desaparegut. 

Ara bé, gracies a la poètica, els humans superen les catástrofes i poden imaginar un món  on la productivitat  consumista es veu superada per la empatia i la solidaritat i ahí, sí, el art te una escletxa x on es pot colar. Sí hom creu, si ho pot imaginar, ho pot aconseguir. Y es que el art va més enllà d la crua realitat.

Recordem aquestes vivències i tingam present a l’hora de crear, que el art es supervivència. Així puix, oblidense dels grans boatos i per analogía beatos, i posem-se a TREBALLAR com si en «ello» ens anara la vida.

Fotografia de Maria LLopis. Emergència solidaria. Nov. 24

Ritmo ALPHA de Tham Casany

Estamos ante un propuesta donde lo sutil se convierte en arte. El recorrido al que nos invita Tham Casany esta lleno de detalles, nimios sí, pero ricos en técnica i concepto.

Son varios los títulos que esta exposición sugieren.  Por supuesto, Ritmo Alpha, el elegido por la  artista en clara referencia a esa relajación que el arte puede trasmitir durante su proceso de inicio a fin. El Arte como terapia. Y para redundar en esta idea, Tham Casany, se apoya en una selección musical a la que mediante QR te acompaña durante el recorrido de la sala.  La artista se enrosca una y otra vez, texto a texto, en este concepto. Ahora bien, la exposición da para mucho más. Funciona autónomamente sin necesidad de prótesis  alguna.

De manera que, pensamos, sus propuestas nos permite recrearnos con otras tantas lecturas.  Os propongo al menos dos: Enrònias” y  “ Blanco casi blanco”.

“Enrònias” en la lengua autónoma expresa un pensamiento que cae y recae una y otra vez en el vacío existencial. En el castellano oficial podría leerse como aturdimientos reiterados, un panorama que la artista parece perseguir o, mejor aún, le persigue. Figuras derretidas, apáticas o rotas, quebradas por la auto explotación mental tal y  como nos sugiere Tham en sus poemas diseminados en los intersticios de la sala. Sus piezas son un grito mudo. Enrònias, murmullos interiores que atenazan la mente, también de gente que acosa y que oprime. Un murmullo que no deja espacio ni para el silencio ni para la reflexión. No hay fragmento en el escenario artístico de la artista que no responda a uno u otro de estos susurros o, tal vez, a ambos.

Tham Casany expone un nihilismo físico y psíquico creado y recreado por las auto exigencias que la sociedad actual parece demandar. Se nos presenta en forma de estampa, pintura o escultura. Piezas sin rostro y sin aristas,  de agradable tacto pero calladas. La nada, pequeños detalles que apenas se aprecian en sus fotografías o gofrados. Una propuesta sin color. Tan sólo unos toques de azul oscuro casi negro. El resto “Blanco casi blanco”.

La muestra de esta artista no te deja indiferente, desde la entrada, una gran formato fotográfico que exprime los blancos y que deja ver una sombra de lo que fue, te atrae de manera que quieres más y más, deseas ver el desenlace, hasta el final. Un Final sin solución. Tham Casany no da respuestas, más bien cuestiona.

Esta exposición, de gran altura, pone de manifiesto una vez más, y ya van muchas, la labor que desde la Casa de Cultura de Alboraia realiza la gerente Encarna Dolç auspiciada, sin duda, por la concejalía de cultura.

ISABEL MARTÍ_Mujer de sus labores

La elección de la artista Isabel Martí nos sirve de paradigma para visualizar todas esas mujeres que, tras realizar sus trabajos domésticos, trabajan la creatividad artística para resaltar su feminismo, una actividad en la sombra que reclama su espacio artístico. Su ideal feminista les aúpa para no resignarse al rol que , desde antaño, parece anclado y dirigido para las mujeres.

El trabajo artístico de Isabel Martí discurre a lo largo de los años  en diferentes etapas. Si bien la pintura fue la pionera y todavía convive con ella, el reciclaje y la costura forman parte de su elenco artístico.

Queremos poner hincapié en esas dos vertientes foráneas a la pintura como dos elementos propios del cuidado y la atención que las mujeres siempre han desarrollado y que queremos valorar por su respeto a la naturaleza y, por ende, al bien común. Reciclar nos parece una apuesta de futuro que, desde tiempos inmemorables,  nuestras madres  han realizado con el fin de aprovechar los recursos. Recursos, que de lo contrario, se demolerían dentro de un capitalismo consumista, lo que sin duda nos conduciría al abismo.

reciclar sábans vividas

La costura, el arma más poderosa que ha permitido a las mujeres artistas abrirse paso en un mundo acaparado por lo occidental, lo blanco y masculino. La costura y el hilo. El hilo, al igual que el hilo umbilical, nos permite coses, aunar, soldar. El hilo y la aguja han sido necesarios para tejer un “nosotros”, para atar nuestros lazos, nuestros sentimientos en un todo común, lejos de la competencia agresiva e individualista del mercado laboral, un reducto o un efecto deseado del machismo dominante de nuestra sociedad.

fuera de horario

Fuera de horario

La pintura.

La pintura de Isabel Martí nace del trabajo constante y silencioso.  En su recorrido artístico parece caminar sin hacer preguntas, y, a la vez, sin desvelar respuestas concretas. Isabel Martí persigue sus pasos día a día. Se levanta, realiza sus trabajos y siempre pone el empeño en lo que su corazón le dicta, muchas de las veces, por pequeños senderos imprevisibles. Sus resultados no dejan duda, su obra la delata, el trabajo constante le permite soñar. A nivel técnico, trabaja la pintura a partir de tierras y pigmentos. Estos y sus devaneos provocados por las aguadas múltiples son el rizoma de su proyecto. Un proyecto intimista, donde  el cromatismo y las texturas se unen para formar un solo cuerpo, una luz, una mirada…

7291

7291. Murieron en silencio y solos

Venim de la Terra i a la terra tornem

No es un pintora del color, pero sus colores son radiografías de sí misma. El azul celeste, tal vez sublime, lleno de esperanza y de vida; sus ocres terrosos, propios del campo y de la huerta donde se crio; la pureza del blanco, su firmeza, su inocencia; el rosa. La rosa como epíteto de la vida, el prólogo del más allá, un “no te olvidamos”. Todo ello, todos sus colores, contrastando con la realidad diaria de consumo y auto-explotación. Isabel Martí, con sus tintas y pigmentos recrea ese otro mundo, un mundo posible lleno de empatía, de feminismo, de “nosotros”. 

las rosas y el nosotros

RECICLAR LA MEMORIA

La memoria es otro de los sustratos que se puede apreciar en su trabajo. Lejos de un mundo lleno de imágenes, donde la verdad se disuelve y confunde en un mar infinito de información visual, con la memoria, Isabel Martí nos hace reflexionar sobre la otra realidad. Nos retorna al principio. La memoria no olvida, mas bien, nos pregunta y nos cuestiona. Reclama un cuidado con el planeta que empieza por recuperar y reciclar no sólo lo material, también  nuestros valores.

En su quehacer diario, restaura muebles y piezas de antaño para construir su morada y dotarlo de piezas de ahora y de siempre. Como dueña de su hogar, reutiliza cortinas dándoles tintes artísticos, limpia, lija y repinta muebles para alargar su energía. Reciclar como una propuesta de vida. Reciclar para aunar lo artístico y la memoria.

Con el reciclaje Isabel Martí explora realidades interiores. Espacios y tiempos vividos con los suyos. Risas y lagrimas de recuerdos propios, íntimos. Realidades compartidas con el otro. Realidades que una vez cosidas una junto a otra se liberalizan, enviudan, quedan huérfanas de amo y señor para construir un “nosotros”. Las experiencias se universalizan. Se solidarizan.

De esta categoría  destacaría, la restauración de una máquina de coser antigua.

Queremos pan y también las rosas. Homenaje a Helen Todd

Una vez más la costura forma parte de su obra. Una maquina de coser que ella nos presenta vuelta del revés, patas arriba, para reivindicar que sin ellas, nada funciona. “Queremos pan y también Rosas” como ella llama a esta obra, es un homenaje al poema feminista que Helen Todd realizó en 1911 y que luego las activistas estadounidenses utilizaron para reclamar mejores salarios, y también las rosas, un trato más humano.

En definitiva el trabajo de Isabel Martí, reclama un espacio para las mujeres No busca un estatus mejor  ni de dominio, sino un reconocimiento a todo aquello que ellas, desde su posición de compañeras, de madre, de hija o de cualquier decisión que ellas hayan querido desarrollar. Isabel Martí reclama protagonismo.

Aferrarse a los colores de la tierra o del cielo, reivindicar nuestra memoria, nuestra herencia y reciclar nuestros recursos como modo de cuidar y empatizar con nuestro entorno, con nuestro medio natural es el modus operandi de esta artista que se sabe dueña de sí mismo.

Sobre Gráfica Estructural.

Dirigida por Felicia Puerta.

Grafica estructural. Exposicion colectiva comisariada por Fe

Tras ver la fabulosa exposición “Gráfica Estructural” en la Casa de Cultura José Peris Aragó en Alboraia, me permito reflexionar sobre la misma porque lo merece y por su alto nivel de participación, lo que me abre la puerta a inmiscuirme entre tantos artistas.

Dada la multitud de estampas  da entender que la comisaria Felicia Puerta tiene muchos y buenos amigos que le han confiado sus gráficas para explorar el espacio expositivo.

La sala presenta una cadencia armoniosa de propuestas creando una sinfonía en forma y color. Nada parece estar fuera de lugar, todo en su sitio. El ritmo creado es atlético y sobretodo ameno.

Qué podría aportar a tan elevado evento? Quizá la falta de silencio. La partitura creada no ha dejado paso al merecido vacío, al fondo blanco. Todo el escenario está al completo, no quedan localidades. Horror vacui, parece indicar.

También echo a faltar detalles solitarios. Todos los artistas suenan a la vez al unísono y tal vez Rafael Calduch, Rosa Padilla o Ruben Totosa entre otros deberían resaltar sus instrumentos en la armónica exposición.  La misma propuesta de Felicia Puerta debería estar, a mi parecer, una estampa encima de la otra en vez de consecutiva, la mancha que se crearía sería como un gran Gong en mitad de la pieza.

Rosa Padilla.

La elegante democracia que propone Felicia quizá allane en demasía  la acústica del concierto, creemos que  hay que poner en valor las piezas y si todas suenan armónicamente nada parece provocar la curiosidad del espectador. Éste no sabe exactamente qué mirar ni cuál es el tema que se va a interpretar.

Aún así, es de tan gran altura que muero porque no muero. Me hubiera encantado acompañar esta aventura a la que envidio a plena voz.

Rafael Calduch

Ruben Tortosa

Ruben Tortosa

Felicia Puerta

Felicia Puerta

Libros de artista

Caperucita roja

Hoy me he levantado pensando en Caperucita roja. Y ayer y antes de ayer.

Desde que vi su nombre en el cartel luminoso de un night club de carretera no paro de preguntarme como C.R. terminó ahí. Es tanta mi obsesión que para abreviar la nombro C.R. No confundir con Cristiano Ronaldo, por favor, que, aunque sea muy popular no aporta nada a este cuento, o, al menos, a mí me lo parece. En cualquier caso, su grito recurrente bien podría ser la de un lobo en celo.

Bien, volvamos con C.R. Todo parece indicar que empezó en centro Europa en la época medieval. C.R., una joven con una capuchita roja había de cruzar el bosque para llevar la comida a su abuelita enferma. Se trataba de utilizar el miedo, incluso el terror para educar a los peques. Se les asustaba para que no se saltaran las rígidas normas que el saber popular aderezaba con la fe católica o protestante y que esgrimían dependiendo del lugar.  

C.R. no fue su nombre original. No. Este se maceró poco a poco, de boca en boca, tal cual leyenda, hasta que Charles Perrault le dio título: Le Petit Chaperon rouge, Caperucita Roja según nuestra traducción, C.R. para nosotros.

Charles Perrault, en 1697, bordeando el siglo XVIII, siglo de la ilustración, del conocimiento y la razón, publicó una recopilación de los cuentos de antaño donde lo incluyó. Aunque ordenó y revisó las escenas más sangrientas y espeluznantes, C.R. era un relato cruel cuya finalidad era prevenir la curiosidad de las jóvenes. C.R. alertaba de la fatalidad en los encuentros con desconocidos. No había ni habría un final feliz. Si caías en la tentación el lobo se comería a la niña. C.R. moría despiadadamente.

Recordemos aquí que fue su madre quien advirtió a C.R. de que tuviera cuidado con las fieras del bosque y que esta, C.R. desobedeciéndola, cruzó unas palabras con el lobo. Este le propuso un reto al enterarse de que iba a visitar a su abuelita.  ¿A ver quién llegaba antes? El lobo engañó a la niña eligiendo el camino más corto y al llegar a casa la abuela y tras comérsela, esperó a C.R. Cuando esta se metió en la cama por indicación de quien parecía su abuela, el lobo la devoró.

En este relato no había magia, no había hadas, no había superpoderes, sólo caperucita, el lobo y la moral. Una moral cruda. C.R. era un cuento despiadado, implacable al igual que el Dios judío del viejo testamento.

No fue hasta 1812 cuando los hermanos Grimm introducen un final feliz. Un Leñador o un Cazador, según la versión que te encuentres, al oír los gritos de la niña entró en la cabaña de la abuela y mató al lobo destripando y sacando milagrosamente con vida a la anciana y a C.R. Todo parece indicar que el Leñador, tal vez el Cristo redentor, siguiendo el símil anterior, nos perdonara y nos diera otra oportunidad para volver a la vida. La vida eterna.

Y en esta realidad edulcorada, con esta suavidad, este cuento infantil llegó a nuestros oídos al menos hasta el final del siglo XX.

Hoy, en pleno siglo XXI, desde el respeto, desde la igualdad de género, desde un feminismo activo, este y otros cuentos del pasado son vistos como sexistas incluso se han llegado a prohibir.

Leo estupefacto que la prestigiosa escuela Tàber de Barcelona ha quitado de las estanterías de su biblioteca, 200 títulos infantiles entre ellos C.R., por su toxicidad. Al parecer C.R. cae en el estereotipo de mujer débil que necesita protección frente al género fuerte, frente al lobo machista que la lectura provoca. No hay espacio en C.R. para la diversidad.

Frente a este hecho, frente a la vuelta a lo prohibido, sólo comentar que la inquisión nunca solucionó nada, más bien provocó y provoca morbo en la sociedad. No podemos leer con los ojos de ahora la C.R. de antaño, no podemos obviar la cultura que lo creó. Quizá sería mejor utilizar la pedagogía para que los jóvenes y las jóvenes supieran discernir si quieren o no dar un paseo por el bosque.

De cualquier manera, gracias al feminismo se puede conseguir que caperucita no se meta en la cama del lobo engañada, empujada o sin pleno consentimiento. Gracias al feminismo cualquier ciudadano independientemente del género es libre de hacer con su cuerpo lo que desee. Lo que quizá no hayamos conseguido como sociedad es despojar al macho la piel de cordero y tal vez, esa, y digo, tal vez, sea la causa de porque como reclamo, como cebo para el lobo todavía existan carteles en la carretera donde aparezca C.R. iluminada en un night club.

martíllopis. Febrer 2023

Nota. Esta idea parte de la propuesta de Miquel Valls para el Grito Contado en Altea.

ELLES y lo que emerge

El viernes 10 de febrero fui a ver dos exposiciones en Valencia, en ambas presentaban su catálogo. La primera fue ELLES, en el Museu de la Ciutat de València. Una exposición colectiva donde ELLES, mujeres artistas valencianas presentaban su propuesta en una clara manifestación feminista y sobre todo humana.

Una exposición de mujer. Reivindicando su lugar y su visibilidad.

El nivel artístico era alto, muy alto. Artistas como Aurora Valero, Soledad Sevilla, Carmen Calvo encabezaban el cartel donde el abanico era tan largo como inacabado. Natividad Navalón, Teresa Chafer, Juana Francés, Fuencisla, y tantos otros talentos presentes. También algunas faltas interesantes y me refiero a Elena Martí, a Cristina Gamón a Inma Femenía entre otros.

Aunque la exposición fue y es un éxito en sí misma me gustaría que se dejara la puerta abierta en las próximas ediciones para que el arte emergente y feminista tuviera un espacio junto a estas grandes tallas de nuestro panorama artístico

El catálogo fue presentado por Patricia Mayayo. Puso en valor su importancia y le confirió veracidad histórica inscribiéndolo en el mapa del arte contemporáneo. Un reflejo evidente de que la mujer y la postmodernidad han conjugado a la perfección.

Por la tarde me fui a la Rambleta donde el joven Adrián Laurel consiguió emocionarme.

Su propuesta “Objetos naturales” es la ganadora de la Beca para la investigación y el arte que La Rambleta en su 9ª edición otorga. La puesta en escena abre y solidifica un camino que desde la facultad de Bellas Artes de Cuenca de la mano de José Ramón Alcalá llevan desarrollando con insistencia y celeridad. Han sabido “pionear” el escenario que la tecnología informática abre. Reconozcamos aquí el empeño de J.R. Alcalá en liderar un espacio todavía por descubrir. Pongamos también en valor el trabajo que desde Valencia Rubén Tortosa o Alejandro Mañas realizan.

Adrián Laurel pide a gritos hacerse un hueco en este arte emergente. Los milenians piden paso. Cables y aderezos en 3D, algoritmos y Arduinos creando poesía. Arte sonoro. Aletear de pájaros volando con sus fantasías. Un crescendo despertar de enredaderas.; También el Silencio. La calma de la manada. Surrealismo. Una invitación al sueño, a la imaginación. Y todo de un blanco y negro minimalista, sin emociones. El color, lo intuitivo, lo subjetivo queda en manos del espectador. Su propuesta no da respuestas.

Lo dicho, un día feliz. Encantado del arte de Mujer, emocionado con las promesas. Los que vienen por detrás, los que empujan fuerte.

Martillopis 12 febrer 2023